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El jabalí
(Sus scrofa ferus) |
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nombre castellano de este animal deriva del árabe antiguo
“gabali” vocablo que a su vez es una contracción idiomática
del término “yinzir yabaliy” que significa cerdo de la montaña.
La palabra jabalí aparece por primera vez en 1326 en el “Libro
del Caballero” de Don Juan Manuel. Este animal no es originario
de nuestro país. Llegó a nuestras tierras de la mano de Don
Pedro Luro y de Manuel Anchorena allá por el año 1900, como animal
de caza al que reprodujeron en sus campos para practicar este deporte,
a semejanza de lo que habían visto practicar por la nobleza europea
en aquellos años.
En
realidad el jabalí es originario del norte de África, desde donde
se diseminó al continente euro-asiático, sin dejar ni siquiera a
Japón sin ocupar.
Nuestro
cerdo doméstico proviene del cruzamiento entre numerosas estirpes
de jabalíes europeos y asiáticos para aumentar su productividad y
mansedumbre, proceso durante el cual luego de siete mil años de
domesticación perdió parte de la calidad de su carne.
Esta
universalidad en la
distribución del jabalí, es la que ha hecho que pese a no ser autóctono
lo encontremos profundamente enraizado en nuestra cultura, arte e
historia.
Él nos acompaña..... |

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Insignia de la Vigésima Legión Romana.
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...desde nuestra cultura grecorromana
El
jabalí era estimado como imagen de valor y ferocidad extremas en el
combate.
Con tal fin era exhibido en este estandarte para
atemorizar a los enemigos.
Esta imagen era suficientemente clara para las tribus celtas, galas,
y
germanas,
que sabían tanto de su poder destructivo, como del sabor exquisito
de sus carnes.
Jabalíes domesticados tirando carrozas alegóricas
formaron parte de los desfiles triunfales de los generales mas
famosos a su entrada en Roma.
El
jabalí salvaje estaba extendido a lo largo del Mundo Antiguo. Su
ferocidad, destructividad, y fuerza lo convirtieron en el
antagonista digno para el cazador y los héroes de la mitología
griega. El
miedo a estas bestias salvajes producía leyendas que se levantaban
para tratar de explicar su comportamiento o forma de ser. Los jabalíes
eran a menudo asociados con ciertos dioses y eran considerados
mensajeros enviados por ellos para castigar la raza humana.
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en el arte que aprendimos a valorar
Escultura renacentista en bronce, de Pietro Tacca—Florencia
(1577-1640)
Utilizó al jabalí, y escenas de su caza en numerosos
trabajos realizados para la nobleza de la ciudad.
En
1962, cinco copias de la escultura de Tacca fueron realizadas
por la fundición de Ferdinando Marinelli en Florencia.
Gracias a la generosidad del Dr. Henry Crapo una de éstas se donó
a la Universidad de Waterloo
(Canadá) en 1978. Las
otras cuatro copias del
jabalí se hallan en Sydney, Australia; California; Florencia; y en
los Jardines de Butchart, Victoria, B.C.
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...como
imagen del valor extremo
Detalle
tomado de la composición del mosaico conocido como la Caza Pequeña,
que muestra la matanza de un jabalí salvaje que ya ha herido a
uno de los cazadores.
Plaza
Armerina,
Sicilia.
siglo IV DC.
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| ...como
recuerdo de nuestra infancia
Si
revisamos los recuerdos de nuestra niñez, todos sin dudas lo
relacionarán con la genial historieta de Uderzo y Goscinny, donde
acompañan a Obelix y Asterix prácticamente en todos los capítulos,
pero muchos menos son
sin dudas los que recuerdan
que en la Bella Durmiente, el príncipe encuentra el castillo donde
se halla, al perseguir a un jabalí herido que se interna en la
maleza.
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Que
en Blanca Nieves, el guardabosques reemplaza el corazón que debe
mostrar a la madrastra, por uno de jabalí, para certificar la
muerte de la niña.Y finalmente, el Sastrecillo Valiente debe matar
un jabalí gigantesco, para que el reticente rey le conceda
finalmente la mano de su hija.
Todas
estas historias no hacen mas que repetir en un marco distinto, las
provenientes de la mitología grecorromana en la cual el jabalí
acompaña a los dioses, ora como fiel mandatario de ellos, como en
el caso de Diana, y otras ocasionándoles trastornos diversos. En
razón de su valor, fuerza y ferocidad, es el adversario digno para
hombres y dioses, y así es que Hércules, Teseo, Odiseo y Adonis se
enfrentan en su momento con él, en algunos casos perdiendo la vida
como Adonis, o sufriendo graves heridas como Odiseo.
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Y
hoy por fin ha llegado hasta nuestras mesas.
Importado a la Argentina en 1900 junto al ciervo rojo y
la liebre europea con fines cinegéticos, se reprodujo en la
vastedad de nuestras fértiles llanuras alcanzando tamaños
corporales mayores que los europeos, hasta ser considerado una plaga para la agricultura y ganadería.
Perseguido por estas razones y por su valor como trofeo
de caza que atrae a
cazadores de todo el mundo; se redujo notablemente su número y zona
de distribución, quedando confinado a las áreas mas silvestres y
despobladas de nuestro territorio. |
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Hace
diez años en Carmen de Areco, comenzamos a criarlos para satisfacer
la mesa familiar a partir de animales provenientes de Río Negro, y
hoy queremos compartir con Ud. parte de su historia y las
propiedades y exquisito sabor de
sus carnes, que fueron apreciadas desde la antigüedad por todos los
pueblos euro-asiáticos.
Aplicamos para su crianza las mejores técnicas
conocidas y nuestra experiencia en el manejo de animales de granja.
El camino ha sido largo, y no siempre fácil, pero estamos
orgullosos de haberlo recorrido.
Hoy podemos decir que nuestros jabalíes crecen con una
dieta natural de granos y pastos, sin agregados químicos,
hormonales, o estimulantes de crecimiento, cuidando el sabor de la
naturaleza; desarrollándose en su última etapa en un ambiente
de campo natural
durante un año, lo que les permite un adecuado ejercicio para
lograr una madurez biológica de su musculatura, sin alterar
su consistencia y aroma, atributos que sedujeron a griegos, galos,
romanos y germanos en los albores de Europa.
De esta manera le brindamos a Ud. la posibilidad de
disfrutar de una de las carnes mas antiguas y naturales, la misma
que apreciaron nobles y reyes de otros tiempos, cuando el ganado doméstico
y las técnicas de crianza aún no se habían difundido con la
revolución industrial, y el hombre vivía en mejor equilibrio con
la naturaleza.
Esperamos que al disfrutar su delicado bouquet
reconozca como nosotros que la carne de
jabalí, es el sabor ancestral
que nos acompaña desde el principio.
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